Capítulo trigésimo octavo

Que trata del curioso discurso que hizo Don Quijote de la armas y la letras

Ay lector mio, cuán imbécil eres. Exponéis en la tabernas todos los argumentos de Don Quijote que demuestran la superioridad de la profesión del soldado sobre todas la otras profesiones y cuando estáis borrachos, de vino o de palabras, incluso añadís argumentos. El argumento más contundente le parecía a Don Quijote el que sigue.
Hay muchos estudiantes, por no decir la totalidad, que tras penurias, esfuerzos y miserias son premiados con un oficio que tendrán hasta el fin de su vida. Pero en cuanto se refiere al soldado, es distinto. Como la mayoría de ellos mueren en batalla, lo que nunca le ocurrirá a un estudiante, los que quedan raramente son premiados, porque la única forma de pagarles sería con la fortuna de la persona a la cual sirven o con la propiedad de las tierras conquistadas, sin embargo, como la persona a la cual sirven tiene pocas ganas de pagarles con su propia fortuna y las tierras conquistadas suelen desvanecerse tan rápidamente como el reino Micomicón, rara vez se les paga.
Y para Don Quijote ésta era prueba irrefutable de que el oficio de soldado supera con creces a todos los demás, puesto que si no hay pago, mayor honor; por eso, cuando vas a un cementerio, ves gran número de estatuas de generales, coroneles u oficiales y muy pocas de eruditos, ya que a los primeros siempre se les hubo prometido el honor de morir por una Dulcinea del Toboso; y pagarles con honor, es infinitamente más barato que tener que pagarles con oro o monedas de curso legal. Y siempre hay gente que deposita flores sobre la tumba debajo de estas estatuas, pues estos difuntos son sus héroes y como saben que para ellos no hay oro, le otorgan el honor de recordarlos. Y tan útil es esta locura, de preferir el honor al oro, que rara vez ves que la estatua de un sabio reciba tal clase de honras. ¿Cuántas estatuas de Alfonso X, el Sabio has visto? ¿Has visto alguna estatua de Averroes en Córdoba, ciudad donde nació este sabio, que en vida estuvo muy por encima de toda locura, tanto de la cristiana como de la islámica? Y vuestros libros del colegio están llenos de reyes, generales, batallas y conquistas. Llenos, por ende, están vuestros libros de locuras y en pocas páginas encontraréis las únicas palabras importantes: ¿Por qué?

Incluso un par de siglos más adelante, ¿no es cierto mi sabelotodo del futuro?, os mostrarán a nuestro caballero andante como soldado modélico que sólo luchó por honor y tratarán de inculcaros sus argumentos peregrinos. Tened cuidado con tales argumentos. Fue un loco quien los alegó y por lo tanto son argumentos locos.

 

Kapitel achtunddreißig

Welches von der witzigen Rede handelt, die Don Quijote über die Waffen und die Wissenschaften hielt

Oh mein Leser, wie dämlich bist du. Ihr führt in den Kneipen all jene Argumente von Don Quijote an, die die Überlegenheit des Soldatenberufs über alle anderen Berufe beweisen soll und wenn ihr vom Wein oder von Worten besoffen seid, dann fügt ihr sogar noch Argumente hinzu. Das stichhaltigste Argument schien Don Quijote dieses zu sein.

Es gibt viele Studenten, um nicht zu sagen die Mehrheit, die nach einer Zeit des Mangels, der Entbehrungen und der Anstrengung eine Anstellung auf Lebenszeit erhalten. Was jedoch den Soldaten angeht, so verhält es sich anders. Da ja die meisten von ihnen in der Schlacht sterben, was einem Studenten nie widerfahren wird, werden nur die belohnt, die übrigbleiben, und das auch nur selten, denn zu ihrer Bezahlung steht nur der Reichtum dessen zur Verfügung, dem sie dienen, der wiederum nur wenig Lust hat, sie aus seinem eigenen Vermögen zu bezahlen, und die eroberten Länder, die sich so rasch auflösen, wie das Königreich Micomicón, so dass sie höchst selten bezahlt werden.
Dies war für Don Quijote ein unumstößlicher Beweis dafür, dass der Beruf des Soldaten alle anderen weit überragt, denn je geringer die Bezahlung, desto höher ist der Ruhm. Deswegen finden wir auf einem Friedhof auch so viele Statuen von Generälen, Lieutenants und Offizieren und so wenige von Gelehrten. Den ersten hatte man nämlich versprochen, sie mit Ehre für Dulcinea del Toboso sterben zu bezahlen. Das ist unendlich viel billiger, als mit Gold oder mit im Handel üblichen Münzen zu bezahlen. Es gibt auch immer Leute, die zu Füßen dieser Statuen Blumen hinlegen, denn diese Gefallenen sind ihre Helden, und da sie wissen, dass es auch für sie kein Gold gibt, gewähren sie ihnen die Ehre, ihrer zu gedenken. Und so nützlich ist diese Verrücktheit, also die Ehre dem Gold vorzuziehen, dass du selten siehst, dass die Statue eines Weisen in dieser Art geehrt wird. Wie viel Statuen von Alfonso X, dem Weisen, hast du gesehen? Hast du in Córdoba, der Stadt, wo er geboren wurde, eine Statue von Averroës gesehen, des Weisen, der so über jeder Verrücktheit stand, der christlichen wie der islamischen? Und eure Schulbücher sind voll von Königen, Generälen, Schlachten und Eroberungen. Voll sind eure Bücher mit Verrücktheiten und nur auf wenigen Seiten findet ihr das einzig wichtige Wort: Warum?

Sogar in einigen Jahrhunderten in der Zukunft, stimmt's mein Besserwisser aus der Zukunft, wird man euch unseren fahrenden Ritter als Vorbild präsentieren, wird man versuchen, euch seine unsinnigen Argumente einzutrichtern. Habt acht mit diesen Argumenten. Ein Verrückter war es, der sie vorbrachte und folglich sind es verrückte Argumente.