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| Satz
21: |
Pero, en fin, todo no
estaba perdido. |
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Satz
22: |
En medio del más
profundo sueño..., ¡no! En medio
del delirio..., ¡no! En medio del desvanecimiento..., ¡no!
En medio de la muerte..., ¡no! |
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Satz
23: |
Si fuera de otro modo,
no habría salvación para el hombre. |
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Satz
24: |
Cuando nos
despertamos del más profundo sueño,
rompemos la telaraña de algún
sueño. |
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Satz
25: |
Y, no obstante,
un segundo más tarde es tan delicado
este tejido, que no recordamos haber soñado. |
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Satz
26: |
Dos grados
hay, al volver del desmayo a la vida: el sentimiento
de la existencia moral o espiritual y el de
la existencia física. |
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Satz
27: |
Parece probable
que si, al llegar al segundo grado, hubiéramos
de evocar las impresiones del primero, volveríamos
a encontrar todos los recuerdos elocuentes
del abismo trasmundano. |
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Satz
28: |
¿Y
cuál es ese abismo? |
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Satz
29: |
¿Cómo,
al menos, podremos distinguir sus sombras de
las de la tumba? |
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Satz
30: |
Pero si las
impresiones de lo que he llamado primer grado
no acuden de nuevo al llamamiento de la voluntad,
no obstante, después de un largo intervalo, ¿no
aparecen sin ser solicitadas, mientras, maravillados
nos preguntamos de dónde proceden? |
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Satz
31: |
Quien no se
haya desmayado nunca no descubrirá extraños
palacios y casas singularmente familiares entre
las ardientes llamas; no será el que
contemple, flotantes en el aire, las visiones
melancólicas que el vulgo no puede vislumbrar,
no será el que medite sobre el perfume
de alguna flor desconocida, ni el que se perderá en
el misterio de alguna melodía que nunca
hubiese llamado su atención hasta entonces. |
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Satz
32: |
En medio de
mis repetidos e insensatos esfuerzos, en medio
de mi enérgica tenacidad en recoger
algún vestigio de ese estado de vacío
aparente en el que mi alma había caído,
hubo instantes en que soñé triunfar. |
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Satz
33: |
Tuve momentos
breves, brevísimos en que he llegado
a condensar recuerdos que en épocas
posteriores mi razón lúcida me
ha afirmado no poder referirse sino a ese estado
en que parece aniquilada la conciencia. |
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Satz
34: |
Muy confusamente
me presentan esas sombras recuerdos de grandes
figuras que me levantaban, transportándome
silenciosamente hacia abajo, aún más
hacia abajo, cada vez más abajo, hasta
que me invadió un vértigo espantoso
a la simple idea del infinito en descenso. |
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Satz
35: |
También
me recuerdan no sé qué vago espanto
que experimentaba el corazón, precisamente
a causa de la calma sobrenatural de ese corazón. |
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Satz
36: |
Luego el sentimiento
de una repentina inmovilidad en todo lo que
me rodeaba, como si quienes me llevaban, un
cortejo de espectros, hubieran pasado, al descender,
los límites de lo ilimitado, y se hubiesen
detenido, vencidos por el hastío infinito
de su tarea. Recuerda mi alma más tarde
una sensación de insipidez y de humedad;
después, todo no es más que locura,
la locura de una memoria que se agita en lo
abominable. |
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Satz
37: |
De pronto
volvieron a mi alma un movimiento y un sonido:
el movimiento tumultuoso del corazón
y el rumor de sus latidos. |
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Satz
38: |
Luego, un
intervalo en el que todo desaparece. |
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Satz
39: |
Luego, el
sonido de nuevo, el movimiento y el tacto,
como una sensación vibrante penetradora
de mi ser. |
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Satz
40: |
Después
la simple conciencia de mi existencia sin pensamiento,
sensación que duró mucho. |