 |
|
 |
| Satz
221: |
Furiosamente, intenté libertar
con violencia mi brazo izquierdo. |
| |
Satz
222: |
Estaba libre solamente
desde el codo hasta la mano. |
| |
Satz
223: |
Únicamente podía
mover la mano desde el plato que habían
colocado a mi lado hasta mi boca; sólo
esto, y con un gran esfuerzo. |
| |
Satz
224: |
Si hubiera podido romper
las ligaduras por encima del codo, hubiese
cogido el péndulo e intentado detenerlo,
lo que hubiera sido como intentar detener una
avalancha. |
| |
Satz
225: |
Siempre mas bajo, incesantemente,
inevitablemente más bajo. |
| |
Satz
226: |
Respiraba con verdadera
angustia, y me agitaba a cada vibración. |
| |
Satz
227: |
Mis ojos seguían
el vuelo ascendente de la cuchilla y su caída,
con el ardor de la desesperación más
enloquecida; espasmódicamente, cerrábanse
en el momento del descenso sobre mí. |
| |
Satz
228: |
Aun cuando la muerte hubiera
sido un alivio, ¡oh, qué alivio
más indecible! |
| |
Satz
229: |
Y, sin embargo, temblaba
con todos mis nervios al pensar que bastaría
que la máquina descendiera un grado
para que se precipitara sobre mi pecho el hacha
afilada y reluciente. |
| |
Satz
230: |
Y mis nervios temblaban,
y hacían encoger todo mi ser a causa
de la esperanza. Era la esperanza, la esperanza
triunfante aún sobre el potro, que dejábase
oír al oído de los condenados
a muerte, incluso en los calabozos de la Inquisición. |
| |
Satz
231: |
Comprobé que diez
o doce vibraciones, aproximadamente, pondrían
el acero en inmediato contacto con mi traje,
y con esta observación entróse
en mi ánimo la calma condensada y aguda
de la desesperación. |
| |
Satz
232: |
Desde hacía muchas
horas, desde hacía muchos días,
tal vez, pensé por primera vez. |
| |
Satz
233: |
Se me ocurrió que
la tira o correa que me ataba era de un solo
trozo. |
| |
Satz
234: |
Estaba atado con una ligadura
continuada. |
| |
Satz
235: |
La primera mordedura de
la cuchilla de la media luna, efectuada en
cualquier lugar de la correa, tenía
que desatarla lo suficiente para permitir que
mi mano la desenrollara de mi cuerpo. |
| |
Satz
236: |
¡Pero qué terrible
era, en este caso, su proximidad! |
| |
Satz
237: |
El resultado de la más
ligera sacudida había de ser mortal. |
| |
Satz
238: |
Por otra parte ¿habrían
previsto o impedido esta posibilidad los secuaces
del verdugo? |
| |
Satz
239: |
¿Era probable que
en el recorrido del péndulo atravesasen
mi pecho las ligaduras? |
| |
Satz 240: |
Temblando al imaginar
frustrada mi débil esperanza, la última,
realmente, levanté mi cabeza lo bastante
para ver bien mi pecho. |